A cuidar los dientes de leche..

Se tiene la falsa creencia de que los dientes de leche (primarios) no merecen atención en caso de que presentan algún problema, ya que en cierto momento son reemplazados por los definitivos. Esta idea es errónea y poco saludable para el niño; descubra por qué

Aunque muchos padres de familia lo duden, es fundamental que los dientes primarios o dientes de leche permanezcan en la boca del niño hasta que se pierdan naturalmente. Las razones para que el mar sea así de la más allá de lo estético, ya que estas piezas cumplen funciones esenciales para el infante: el ayudante a alimentarse, emitir sonidos y hablar, además de que aprender un cuidarlos adquiere buenos hábitos de higiene personal.

Los dientes temporales empiezan un surgir antes del primer año de edad y permanecen en la boca del pequeño hasta los 13, lo que representa el período considerable en el que se mantenga sanos y funcionales, entre otras cosas porque, dicen los odontólogos pediatras, cuando sufren algún tipo problema es muy probable que lo “hereden” a las piezas definitivas.

Por ello, y porque nunca hay que olvidar que el umbral o la resistencia al dolor de los chicos es menor que el de los adultos, de manera que una “simple” picadura puede ser mucho más moblesta para ellos de lo que imaginamos, nunca hay que desestimar los problemas que afectan a la dentadura infantil.

Orígenes
Los dientes temporales comienzan a hacer erupción a los seis meses de edad, siendo los dos incisivos inferiores los primeros en la cirugía. Durante este proceso, llamado dentición, se producen leves malestares y cierta incomodidad en el niño.

Para hacer frente a esa situación existe ungüentos de libre venta que pueden reducir las molestias, aunque es preciso advertir que la mejor elección del producto se realiza con ayuda del odontólogo y del pediatra, ya que algunas de las fórmulas que hay en el mercado contienen gran cantidad de sacarosa (tipo de azúcar) que puede dañar los dientes, además de alcohol.

Asimismo, es importante recordar que la dentición coincide con el momento en que el niño deja de obtener alimento exclusivamente de pecho materno y, por ello, inicia el uso de vaso entrenador y el consumo de alimentos sólidos o papillas. En este sentido, debemos enfatizar en el cuidado para seleccionar los alimentos que, además de nutrirlo, sean benéficos para su salud bucal.

En concreto, es importante no ofrecerle productos alimenticios, a fin de evitar que el chico se acostumbre a su sabor. Sencillamente, el pequeño puede crear el hábito de ingerir estos alimentos en exceso, volviéndose más de propenso a desarrollar la picadura en los dientes o las caries, las que surgen porque algunas de las bacterias que viven en la boca se alimente de los residuos de azúcar y la transformación en cierta sustancia ácida que daña el esmalte dental (capa transparente y muy dura que protege a las piezas de las infecciones).

Por ello, algunos de ellos no tienen bebidas alcohólicas dulces (jugo, té o leche) en el biberón del bebé, y menos ofrecen el té con el miel, ya que pueden propiciar la aparición de lentes tempranas (caries del biberón). Lo más aconsejable es darle sólo agua en la mamila para calmar su hambre y ansiedad.

Ahora bien, si se pregunta cuándo debe visitar el bebé al odontólogo por primera vez, lo aconsejable es que el mar antes de la dentición o, en su defecto, al momento de lo que el primer diente. Esto con la finalidad de que el especialista muestre a los padres las técnicas de limpieza adecuadas para la boca del lactante